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No todas las empresas necesitan un sitio web complejo.
Cuando la gente oye la frase "creación de sitios web", muchos se imaginan inmediatamente un gran proyecto con docenas de páginas, funciones complejas y costes elevados.
Con el paso de los años, Internet ha cambiado de una forma muy interesante. Hubo un tiempo en el que tener una página web era un lujo. Hoy se ha convertido en una herramienta de trabajo tan habitual como un teléfono, una tarjeta de visita o el rótulo de un negocio. Y, como cualquier herramienta, una página web debe resolver un problema concreto. Ni más. Ni menos.
A veces tengo la sensación de que existen dos extremos cuando se habla de páginas web.
El primero es pensar que ya no hacen falta. Que con una cuenta de Instagram o Facebook es suficiente.
El segundo es creer que cualquier empresa necesita un enorme portal corporativo con decenas de funcionalidades.
En realidad, la verdad casi siempre se encuentra en un punto intermedio.
Creo que, en algún momento, cualquier emprendedor se hace la misma pregunta:
«¿Necesita mi negocio una página web?»
Pero quizá la pregunta correcta sea otra:
«¿Cómo debería ser la página web de mi negocio?»
En mi opinión, cualquier buen proyecto comienza precisamente con esa pregunta.
Pensemos en un artista, un pintor, un fotógrafo o un electricista. Cuando un cliente busca a un profesional como ellos, normalmente solo necesita responder a unas pocas preguntas.
• ¿Quién eres?
• ¿Qué trabajos has realizado?
• ¿Qué servicios ofreces?
• ¿Cómo puedo ponerme en contacto contigo?
Si una página web ayuda a encontrar rápidamente esas respuestas, entonces ya está cumpliendo su función más importante.
No es necesario añadir formularios complejos, áreas privadas o decenas de páginas solo porque sea posible hacerlo. Muy a menudo, la sencillez funciona mucho mejor.
La historia cambia cuando el negocio empieza a crecer. Pensemos, por ejemplo, en un pequeño salón de belleza. En ese momento el cliente ya no elige únicamente el salón, sino también al profesional. Quiere ver trabajos realizados, conocer al equipo, descubrir con qué productos trabajan, qué servicios ofrecen y leer las opiniones de otros clientes.
En ese caso, la página web deja de ser simplemente una página de contacto. Ayuda al cliente a tomar una decisión incluso antes de realizar la primera llamada o enviar el primer mensaje.
Si hablamos de una tienda online, las necesidades vuelven a cambiar. La página web ya no solo presenta el negocio, sino que pasa a formar parte de él. Aparecen el catálogo de productos, el carrito de compra, el proceso de pago, el buscador, los filtros, los métodos de pago, la gestión de productos y muchas otras funciones sin las que hoy sería difícil imaginar un comercio electrónico. Es un proyecto completamente diferente.
Quizá por eso nunca me ha gustado la expresión «la página web perfecta». No existe una página web que sea perfecta para todo el mundo. Lo único que puede ser perfecto es una solución adaptada a las necesidades concretas de cada negocio.
Para algunos emprendedores basta con una página elegante que muestre su trabajo y sus datos de contacto. Otros necesitan un blog para aparecer en Google. Y otros necesitan una tienda online completa.
Y todas esas opciones pueden ser igual de acertadas.
Creo que una buena página web no empieza con el diseño ni siquiera con la tecnología.
Empieza con una pregunta muy sencilla:
«¿Qué debería encontrar tu cliente cuando abra esta página?»
Cuando la respuesta está clara, todo lo demás empieza a encajar. La estructura se vuelve evidente. Se define el número de páginas. Resulta mucho más fácil entender qué funciones son realmente necesarias y de cuáles se puede prescindir.
La página web debe crecer junto al negocio, y no al revés.
Estoy convencida de que una página web moderna no tiene que ser complicada por el simple hecho de serlo. Debe ser clara. Rápida. Fácil de utilizar. Y, sobre todo, útil para el negocio que representa.
Una buena página web no es la que tiene más funciones. Es la que ayuda al propietario a hacer crecer su negocio y permite que sus clientes encuentren rápidamente la información que necesitan y den el siguiente paso con facilidad.
¿Y a qué te dedicas tú?
Siempre me gusta conocer diferentes profesiones y entender qué retos tiene cada negocio.
Si estás pensando en crear una página web o simplemente no sabes cuál sería la mejor opción para tu negocio, escríbeme.
Cuéntame a qué te dedicas y estaré encantada de compartir mi opinión sobre qué tipo de página web se adapta mejor a tu negocio, qué funciones realmente aportan valor y de cuáles puedes prescindir sin ningún problema.
Porque no siempre hace falta una página web grande y compleja. Muchas veces, una solución sencilla, clara y bien pensada es exactamente lo que un negocio necesita.